Hartos de las condiciones infrahumanas en las que habitan, los tripulantes del acorazado Potemkin deciden sublevarse contra su mando. Llegan a la ciudad de Odesa, donde los lugareños simpatizan con su causa, pero son atacados cruelmente por el ejército ruso y deben huir. Finalmente y tras una espectacular persecución, son perdonados.”

“La escena en que los habitantes de la ciudad son reprimidos por las fuerzas de seguridad en las escalinatas constituyó una revolución en el montaje y es, quizás, la más famosa de la historia del cine. Su fuerza reside en las oposiciones, por ejemplo entre el movimiento caótico de las masas y el rítmico de los soldados. Sólo por esta escena la película se convirtió en referencia obligada para todas las escuelas de cine del mundo.”